Los modernos vehículos con motores de combustión interna están listos para formar parte de la solución para mejorar la calidad del aire en las ciudades.

Algunos Estados Miembros europeos han anunciado sus ambiciones nacionales de eventualmente implementar prohibiciones para los coches con motores de combustión interna (Internal Combustion Engine, ICE). Explicaremos no solo por qué los nuevos coches equipados con las avanzadas tecnologías de control de emisiones actuales deben formar parte de la solución para mejorar la calidad del aire, sino también por qué los modelos de futuro seguirán mejorando la calidad del aire durante años.

A medida que la tecnología sigue mejorando, el futuro del transporte personal en ciudades constará de una gama de tecnologías que irán desde coches de gasolina y diésel “convencionales” hasta los electrificados (semihíbridos, híbridos completos o híbridos enchufables) y eléctricos alimentados por baterías e incluso modelos de celdas de combustible. Se necesitarán todos estos tipos de vehículos para sustituir a los más antiguos y contaminantes de nuestras carreteras europeas y mejorar la calidad del aire en nuestras ciudades y núcleos urbanos.

La mayoría de los coches modernos que funcionan con combustible líquido, ya sean “convencionales” o híbridos, emiten niveles muy bajos de contaminantes y tienen poco impacto en la calidad del aire. Los vehículos certificados como Euro 6d-TEMP o 6d han sido probados para demostrar que sus emisiones cumplen los límites en la carretera, en condiciones de conducción real.

En esta tabla se muestran óxidos de nitrógeno (NOx) de coches diésel (Fuente: datos de PEMS [Portable Emissions Measurement System, sistema portátil de medición de las emisiones] de ACEA [European Automobile Manufacturers Association, Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles]/JAMA [Japan Automobile Manufacturers Association, Asociación de fabricantes de automóviles de Japón] consultados el 17 de julio de 2020).

En esta tabla se muestra el número de partículas de los coches de gasolina (Fuente: datos de PEMS de ACEA/JAMA consultados el 17 de julio de 2020). Ambas tablas muestran la progresión de las emisiones en conducción real de coches certificadas según las normas más recientes.

Es probable que las normas Euro 7 que se están discutiendo en la Comisión Europea reduzcan aún más las emisiones contaminantes. Si se introducen a mediados de 2020 utilizando las tecnologías de control de las emisiones más avanzadas, estas normas ayudarán a reducir las emisiones del transporte de carreteras en general mediante la sustitución de la mayoría de la flota de vehículos existente.

Basándose en la penetración de los pasos anteriores, mostrados en el gráfico siguiente, se podría esperar que este cambio en la flota se produjera en la primera mitad de la próxima década. Al hacerlo, las autoridades reguladoras están asegurando que la calidad del aire local mejorará. De hecho, ya se está viendo el impacto positivo en las emisiones de las normativas basadas en la conducción real.

Tabla que muestra la cuota de mercado de coches nuevos con los estándares de emisiones más recientes (Fuente: ICCT [International Council on Clean Transportation, Consejo Internacional del Transporte Limpio])

Mientras tanto, se deben utilizar combustibles con bajas emisiones de carbono alternativos y renovables más sostenibles para coches con ICE. Esto garantizará menos emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la flota de vehículos existente así como la nueva. La combinación de combustibles sostenibles y coches más eficientes con emisiones contaminantes muy bajas ya está ayudando a aumentar la velocidad de transición hacia cero emisiones.

A pesar de esto, varios países europeos han propuesto prohibiciones para las ventas de vehículos con combustibles fósiles nuevos o están considerando programas de incentivos exclusivamente para coches con cero emisiones del tubo de escape. La principal razón es que les ayudará a alcanzar sus objetivos nacionales de reducción climática. Aunque esto puede tener cierto impacto, una forma más eficaz de trasladar las emisiones del sector del transporte por carretera hacia cero a corto plazo sería fomentar una renovación de flota más rápida.

Esto fomentaría coches y furgonetas más ecológicos, incluidos híbridos y vehículos con motores de combustión interna (clean internal combustion engine, ICE) ecológicos como parte del paquete. También garantizaría la eliminación de vehículos más antiguos y contaminantes de las carreteras, sustituyéndolos por vehículos más ecológicos de forma socioeconómica razonable.

Además, una introducción fragmentada de las prohibiciones de ventas propuestas tendría un impacto importante en el mercado único europeo, provocando confusión y posiblemente obstáculos para que las personas viajen y vendan coches usados en la Unión Europea.

Se espera que pasen muchos años antes de que los coches con cero emisión del tubo de escape tomen la cuota de mercado dominante de las ventas de vehículos nuevos en virtud de proporcionar las cualidades de los coches con ICE, con emisiones equivalentes en el ciclo de vida en la UE y más baratos. Hasta este momento, la tecnología necesaria para cumplir con la normativa Euro 7 para contaminantes, así como gases de efecto invernadero, se debe utilizar por completo para ayudar a mejorar la calidad del aire en Europa y reducir las emisiones de GEI de nuestro continente.

Solo un enfoque neutro en términos de tecnología y combustible para la futura legislación sobre vehículos creará una variedad de ofertas de movilidad que se adapten a cada uso. Este enfoque es también la única forma de garantizar que una solución asequible esté disponible para todos los que deseen comprar un coche nuevo.

Hasta que los vehículos con cero emisiones del tubo de escape se conviertan en la tecnología preferida de los ciudadanos de toda Europa, deben apoyarse todas las opciones tecnológicas y estar disponibles para seguir teniendo una influencia positiva en la calidad del aire en el camino hacia un futuro con cero emisiones.